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caza con arco

APNEA CINEGÉTICA…PRIMITIVA…o más.

APNEA CINEGÉTICA…PRIMITIVA…o más.

Teniendo como tenemos utensilios más precisos y seguramente más eficaces para utilizar en caza, cabe preguntarse la razón que nos lleva a algunos cazadores a utilizar estas armas, los arcos, aparentemente tan primitivas.

Seguramente quienes nunca han tenido un arco en la mano, sean quienes con más frecuencia hacen este planteamiento. Pero afortunadamente  son cada vez más los que se acercan, unas veces por curiosidad, otras por tentación, a disfrutar del arco como una nueva alternativa.

Cada vez somos más los que obviamos la necesidad de “ hacer chicha” e incluso los que encontramos un fabuloso trofeo en un sorprendente lance, digno de la memoria, con una pieza apenas insignificante.

El arco permite desdeñar, o al menos así  lo parece, el mundo tecnológico y predecible que parece haberse aposentado  en nuestros campos de caza.

El cazador con arco no suele conocer  de seguridades,  ni de aciertos casi presagiados. El arco apenas te deja jugar con las probabilidades, casi todas parecen adversas.

Leía estos días en la prensa especializada francesa y basado en un estudio sobre 1.351 lances, que la distancia media de disparo, en caza mayor con arco en Francia, es de 15 metros. Veinte metros en los ciervos y apenas catorce en los cochinos. Los que somos ya adictos a esta forma de cazar seguramente no nos digan estos datos nada nuevo, por conocidos. Pero estoy convencido que los noveles y los no iniciados les generará algunas dudas y más de un interrogante. Es lo normal…..

La caza con arco es una “caza de contacto”, una caza de “proximidad extrema”, es más un reto de colocación en el espacio  que de capacitación en el disparo.

Nuestro reto, como cazadores con arco, es colocarnos a esas distancias límite ó colocar al animal en tan atrevida proximidad. Cumplido ese objetivo, ya solo quedaría que fuésemos capaces de:

·         Abrir un arco  mientras escuchamos la respiración del animal, y sin que este nos escuche o vea. 

·         Preparar un disparo cientos de veces entrenado,  mientras la adrenalina nos sale por las orejas, y dándonos cuenta de que se nos ha olvidado respirar hace un buen rato….para no hacer ruido naturalmente.

·         La “visión túnel” , en esos instantes, apenas nos deja saber si es tarde ó mañana  y todo  se centra….en lo que hay delante. El resto del mundo se para y el tiempo toma otras cadencias.

·         Si todo cumple, y sin explicación física razonable, la mente ve perfectamente el vuelo de la flecha apenas abandona el arco, y predice casi antes de salir de nuestra mano……su tránsito hasta el animal. Todo pasa como a cámara lenta.

El resto  es pura magia. Apenas instantes entre parpadeos que rebobinaremos cientos de veces apenas pasen unos segundos y finalmente,  recuperemos  aceleradamente la respiración olvidada.

Foto y texto

Alejandro Martín

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