EUROPEAN BOWHUNTING versus AMERICAN BOWHUNTING
Hace solo un par de días surgió en una charla de café la tan manida controversia entre los estilos de caza con arco a la americana y a la europea.
¿Hay realmente dos formas de entender la caza con arco ?. ¿Quien fue antes el huevo ó la gallina ?.
Los restos congelados del arquero de Otzi, localizado hace algunos años en perfecto estado de conservación entre la frontera de Suiza e Italia, nos muestra los aparejos de un cazador del pasado. Los trastos y los arcos, sorprendentemente, se diferencian muy poco de los que utilizamos ahora tanto en Europa como en USA. Nada clarificador, por tanto.. Pero tal vez deberíamos remontarnos aun más atrás. Los estudios sobre pinturas rupestres publicados no hace mucho por la Generalitat Valenciana y en los que aparecen investigaciones en toda la zona levantina de la Península, nos dejan interpretar técnicas de caza con arco parejas a las que actualmente seguimos utilizando en Europa : recechos, batidas en grupo, persecución en mano. No es fácil de encontrar en estas pinturas rupestres escudos azules con las letras UE rodeadas de estrellas amarillas, pero las formas y los modos son muy de aquí y menos fácilmente identificables con los estilos que actualmente se siguen allí, me refiero a los EEUU.
Si hablamos de Europa y especialmente del centro y este de Europa, el arco turco, persa, romano, húngaro, etc , son más que una herramienta en estos países. Son una filosofía y una forma de interpretarse a si mismos, muy de estas latitudes.
Si seguimos tirando del hilo daremos por bueno, que los antiguos esquimales fueron quienes seguramente hicieron llegar por los mares helados de Norte Europa los primeros arcos a América.
Historia…….y ¿que peso tiene hoy este concepto? . Poco…o menos.
Las formas de cazar con arco actuales son ciertamente similares a ambos lados del Atlántico, pero la herencia de las especificidades europeas se siguen defendiendo especialmente en Francia y con el peso que podemos en España.
En EEUU, no aceptan cazar tras la caída del sol, tampoco en batidas, ni utilizando perros acechadores, ni sirviéndose de luz. Estas formas de caza con arco horrorizan a los aficionados americanos. Son poco menos que propias de bárbaros, incultos e inadaptados. Más de un famoso ó prestigioso cazador arquero europeo- por no decir español, catalán ó andaluz- ha sido proscrito en los papeles y mandado a galeras por escribir sencillamente sobre el tema.
En Francia, es propio el uso de incluir arqueros en las armadas de las batidas, ya sean a cervunos ó cochinos. Es normal y razonable hacer aguardos con arco y contar con la seguridad de utilizar luz para confirmar el disparo- como se hace aquí- y ganar en seguridad. El perro en Francia, tanto en batidas como en rececho ó acoso, es de una enorme tradición. Más menos como aquí.
¿Podríamos decir , por tanto, que hay dos formas de cazar con arco ? . Yo diría que no, pero si deberíamos convenir que hay dos estilos de imponer “ el como “ se puede cazar con arco.
Yo soy partidario de defender nuestras formas de interpretar la caza con arco, aquí. Cazamos en aguardos, y debemos defenderlo. Cazamos en batida, y deberíamos defender en derecho de los arqueros cazadores a seguir haciéndolo. Utilizamos perros de acoso que empujan las piezas a las encrucijadas donde los arqueros les esperan, y deberíamos pelear por qué eta forma de cazar se pueda seguir ejerciendo con un arco tal como se realizaba miles de años atrás, y casi en los mismos lugares.
La escasa cohesión del colectivo de cazadores con arco europeos es un magnífico caldo de cultivo para que el estilo Americano penetre y se imponga. Todas las opciones son buenas, pero no sería correcto que termináramos por tener que aceptar formatos “made in USA “ y desterrar los que han funcionado desde hace miles de años aquí, y que fueron los orígenes de los que tienen hoy allí.
La herencia y la tradición se defienden en cuestiones tan simples como estas. Empezaremos por cuestionar las batidas con arco, seguiremos por proscribir los aguardos, desacreditarán a quienes se auxilien con los perros y terminaremos por arruinar las formas heredadas, las que podemos aun ver plasmadas por las manos de nuestros ancestros en la “ cova dels cavalls” en Tirig ( Castellón) , ó en “ el abrigo de los toros” en Albarracín ( Teruel), ó en “ val del charco del agua amarga en Alcañiz ( Teruel).
Ocurrirá como con el perrito caliente, que se ideó por un europeo y terminó siendo implantado aquí por los americanos……Pues vale.
Gud bai. ……que se decía hasta luego.
Alejandro Martin.
CAZA CON ARCO Y TECNOLOGIA

La práctica de la caza, sea cual sea el arma utilizada se torna en ocasiones contradictoria.
Buscamos los cazadores en esta actividad un reto motivador y tal vez con un noble esfuerzo, un contrincante que nos suponga un solemne acicate que , disculpen que me resista, no me gusta llamar deportivo.
Pero en nuestros tiempos modernos, no dejan de sorprendernos quienes maquillados de cazadores, se arropan con equipos de alta tecnología y rompen la natural regla de juego.
Detectores de movimiento por calor colocados en el techo de un todoterreno, dejan al desnudo los movimientos de los animales que confiados en la noche y sus defensas, quedan a la vista reflejados en las pantallas de un ordenador que el “cazador”, por llamarle algo, lleva en el salpicadero del coche. La caza para este individuo consiste en seleccionar durante su paseo nocturno, la pieza que en forma de fluorescente silueta se descubre en la pantalla. Detener el coche, asomar el rifle…..y cerrada la tropelía.
Teníamos de antiguo, la romántica visión de aquellos furtivos que delinquían en lo ajeno por necesidad y para sobrevivir. No parece que este moderno furtivo no sea gente de “ posibles ”, más bien es un delincuente por vicio.
Si alguien se atreve a incluir a estos ejemplares en el gremio de los cazadores, perdonen pero les diré que “me bajaré en la próxima”.
Hablaba el filosofo…y es que siempre hubo gente “pa to” como decía el torero, digo que escribía Ortega en relación a la caza y a la superioridad de una especie la cazadora sobre otra la cazada; ……” ……esa superioridad del cazador sobre la pieza no puede ser absoluta si ha de haber caza. Aquí es donde empieza el asunto a ser verdad sutil e interesante.” Pues si traducimos tendríamos que convenir que el trapicheo del señor del detector de calor en el capó del coche, si transforma en superior absoluto, y la caza ya no es tal por no ser sutil ni verdad. Habría que preguntarse en donde esta lo interesante para ese delincuente. Sigo sin entenderlo.
Cuando tomamos un arco como compañero de caza, nos prescribimos una limitación a la que nadie nos obliga. Es una elección personal y privada. La autolimitación sabemos que traerá consigo menor rédito, más exigencia, mucha más preparación, un desprenderse de parte de la tecnología que heredamos de nuestra especie y un buscar en el vació de nuestros instintos como individuo. Pero es una elección personal.
La tecnología también está a la mano del arquero. ¡ Porqué no iba a estarlo ¡. Los modernos arcos mecánicos desarrollan velocidades de disparo ciertamente increíbles que tornan los viejos arcos en herramientas de alto nivel de precisión. ¡ Bien venidos sean ¡. Los arqueros contamos con medidores de distancia que nos permiten ser certeros en los disparos, prismáticos que nos dejan escudriñar el monte y divisar la pieza que intentaremos. Para los más veteranos contamos con audífonos que nos equilibran ese sentido algo más atrofiado por los años y de tanto fundamento en nuestra forma de cazar….¿ porque no ?. Pero no hay duda de que también algunos nos contradecimos y rondamos el absurdo. Nada más ridículo que un arquero con unas gafas de visión nocturna y un arco en la mano……. O estamos…o no.
Alejandro Martin
APNEA CINEGÉTICA…PRIMITIVA…o más.

Teniendo como tenemos utensilios más precisos y seguramente más eficaces para utilizar en caza, cabe preguntarse la razón que nos lleva a algunos cazadores a utilizar estas armas, los arcos, aparentemente tan primitivas.
Seguramente quienes nunca han tenido un arco en la mano, sean quienes con más frecuencia hacen este planteamiento. Pero afortunadamente son cada vez más los que se acercan, unas veces por curiosidad, otras por tentación, a disfrutar del arco como una nueva alternativa.
Cada vez somos más los que obviamos la necesidad de “ hacer chicha” e incluso los que encontramos un fabuloso trofeo en un sorprendente lance, digno de la memoria, con una pieza apenas insignificante.
El arco permite desdeñar, o al menos así lo parece, el mundo tecnológico y predecible que parece haberse aposentado en nuestros campos de caza.
El cazador con arco no suele conocer de seguridades, ni de aciertos casi presagiados. El arco apenas te deja jugar con las probabilidades, casi todas parecen adversas.
Leía estos días en la prensa especializada francesa y basado en un estudio sobre 1.351 lances, que la distancia media de disparo, en caza mayor con arco en Francia, es de 15 metros. Veinte metros en los ciervos y apenas catorce en los cochinos. Los que somos ya adictos a esta forma de cazar seguramente no nos digan estos datos nada nuevo, por conocidos. Pero estoy convencido que los noveles y los no iniciados les generará algunas dudas y más de un interrogante. Es lo normal…..
La caza con arco es una “caza de contacto”, una caza de “proximidad extrema”, es más un reto de colocación en el espacio que de capacitación en el disparo.
Nuestro reto, como cazadores con arco, es colocarnos a esas distancias límite ó colocar al animal en tan atrevida proximidad. Cumplido ese objetivo, ya solo quedaría que fuésemos capaces de:
· Abrir un arco mientras escuchamos la respiración del animal, y sin que este nos escuche o vea.
· Preparar un disparo cientos de veces entrenado, mientras la adrenalina nos sale por las orejas, y dándonos cuenta de que se nos ha olvidado respirar hace un buen rato….para no hacer ruido naturalmente.
· La “visión túnel” , en esos instantes, apenas nos deja saber si es tarde ó mañana y todo se centra….en lo que hay delante. El resto del mundo se para y el tiempo toma otras cadencias.
· Si todo cumple, y sin explicación física razonable, la mente ve perfectamente el vuelo de la flecha apenas abandona el arco, y predice casi antes de salir de nuestra mano……su tránsito hasta el animal. Todo pasa como a cámara lenta.
El resto es pura magia. Apenas instantes entre parpadeos que rebobinaremos cientos de veces apenas pasen unos segundos y finalmente, recuperemos aceleradamente la respiración olvidada.
Foto y texto
Alejandro Martín
NO ES COSA SOLO DE DARLE.

A diferencia de las otras artes venatorias, con el arco, “el darle “no es el un asunto primordial.
Recuerdo mis primeros días de caza, con la vieja ¡ AYA ¡ a la que aun hoy cuido como oro en paño. Recuerdo cuando me decían…! Dale niño, dale ¡ ¡…pégale que se te va ¡. Aquellos cochinos regateaban y encajaban las balas que les dejaban “ sonaos” las más de las veces que no muertos . Alguno de aquellos disparos permitía dejar parado al animal y un tiro postrero, ya desde cerca, terminaba con su vida.
La flecha no permite esta suerte de lance. Una bala, ya de escopeta ó de rifle, descarga una cantidad enorme de energía que genera un fuerte shock a las piezas, aunque la localización del impacto no sea efectuado en una zona mortal. En ocasiones, estas heridas superficiales, con apenas pérdida de sangre ni daño anatómico, nos ofrecen al animal fulminado y presto a ser “rematado” con un tiro más relajado y certero.
La flecha mata por hemorragia y no por impacto (como acontece casi siempre con la bala). Este es el principio básico que todo cazador hemos tenido que asimilar cuando el arco pasa a ser nuestra nueva herramienta.
Por esta razón “darle”, no supone nada, no es importante. Lo sustantivo es darle en su sitio, este es el “ sumun” de nuestra forma de cazar.
El arco genera una muerta rápida y un cobro próximo, si cazamos conociendo las limitaciones y capacidades de este arma. Conocido tal, razón no hay para que el arco no encuentre, entre los ya cazadores, un lugar más que relevante.
Hace apenas unas semanas un buen amigo, conocido cazador de tronío y, porque no decirlo, un cazador “ de posibles ” me dejaba disfrutar de unos viejos libros de caza que había comprado en uno de sus viajes. En su pabellón de caza, que era su refugio de lectura y que utilizaba para escuchar música folk americana, guardaba una magnífica colección de piezas disecadas fruto de sus viajes de caza por todo el mundo. Llevábamos rato disfrutando de las reliquias bibliográficas cuando me sorprendió ver en “principal lugar de la sala”, una cabeza de un “cochinete” más bien raquítico. No pude reprimir mi sorpresa y pregunté ¿ y..esto ?. La respuesta fue bastante orgullosa, mi amigo me dijo ..”…lo cacé el año pasado. Es el primer cochino que mato con arco. Es uno de mis mejores recuerdos “.
Viene la anécdota a relacionar el nuevo entorno que se abre a los ya experimentados cazadores.
Quienes han tenido la suerte de practicar caza peligrosa africana, tienen experiencia en saber de lo importante que es conocer lo que hacen las balas blindadas en su tránsito por el cuerpo de la pieza. No es extraño encontrar estudios, para este tipo de caza, que muestran la localización de los órganos vitales a los que será preciso interesar con las balas para conseguir abatirlos. En esta caza la capacidad de parada desencadenada por la energía de la bala, aun siendo importante, no asegura que la pieza nos deje, tras un shock, realizar un segundo disparo. La caza de animales peligrosos en áfrica, es seguramente una forma muy similar, en su interpretación, a la caza con arco. Las balas para este tipo de piezas son blindadas y, más que desencadenar energía, que lo hacen, buscar localizar órganos, buscan penetración, y en ello invierten su poder energético. La posición anatómica del animal y la colocación del disparo, así como el ángulo del mismo, son los elementos principales.
Cazando con arco, la interpretación del lance debe buscar la posición del animal, el ángulo necesario, la distancia más favorable. La masa de una flecha es muy pequeña y la energía que puede acumular es reducida, teniendo en cuenta que la velocidad a la que puede viajar esta entre los 150 y 360 pies por segundo. Newton despeja a incógnita y el resultado, esto es, que la descarga de energía no es el modo de matar de una flecha, al menos en caza mayor.
Una flecha puede, y de hecho lo hace con más frecuencia de lo que podría pensarse, puede atravesar las costillas de un búfalo cafre, generarle una muerte rápida por hemorragia cobrandose, el animal, a escasos metros de distancia y en apenar unos segundos.
No se trata pues de “ darle “.
Casi el 80% del cuerpo de un jabalí no permitiría, de ser impactado con una flecha, cobrar la pieza. De “darle” lo único que habríamos hecho es confirmar un mal lance, un no saber hacer y un torpe comportamiento.
Con un arco se requiere interpretar el lance y buscar ó esperar la posición adecuada y a la distancia que toca. Muchas veces, cuando se dan todos estos factores, el disparo, técnicamente es lo menos importantes.
Muchos de mis amigos, cazadores arqueros como yo, tienen una enorme calidad en el disparo cuando están en el campo de tiro, no como yo que soy más bien torpón. Cuentan con porcentajes muy altos de aciertos y una regularidad envidiable a distancias ciertamente muy altas.
En el campo, como nos ocurre a todos, a distancia muy muy cortas……..los cochinos…….” son mucho más pequeños”, se mueven los muy “ joios “, tienen siempre la barriga en el sitio donde va la flecha..” que iba bien dirigida al pecho, tienen un pulmón extra con el que no habíamos “ contado “, los muy “ cabr…” se colocan siempre detrás de una ramita que nos tuerce el disparo, tienen la mala costumbre de olfatearnos, tienen los vasos sanguíneos “colocaos” a contramano y no dan sangre a pesar de tenerla que dar.
Las cabras tenían la fama y los cochinos cardan la lana. Habrá pues que cambiar la canción, ya no será ..” la cabra ,la cabra la p…. de la cabra“ y tendremos que hablar de “ el cochino el cochino …”
No es cuestión de ” darle”.
Tiempos de Otoño.
Escribía Juan Mateos en su libro “ Origen y Dignidad de la Caza” 1634 en su Capitulo XV “ Del modo de matar jabalíes en tiempo de bellota “, decía “ Cuando la bellota comienza a estar para poderse comer se matan los jabalíes muy bien, porque entonces hay pocas encinas que tengan la bellota madura, y así como empieza a madurar se cae alguna de una enfermedad que llamamos melosa, y también se cae con los aires… la llaman breva por ser gorda y temprana, que es por San Miguel…” ¿ estamos ?.
Foto y texto
A.Martín
CAZA CON ARCO
Que nadie dude que esta forma de caza es la más moderna del mundo.
Que nadie piense que prescinde, el cazador arquero, de las herramientas más sofisticadas.
Que nadie crea que el cazador arquero renuncia a…nada. Pues no lo hace.
El cazador arquero moderno no renuncia, sencillamente ……. ¡ Elige !.
Gaston Phoebus, Conde de Foix , describió en “ El Libro de la Caza “ sobre el año 1389 y con muy pocas palabras…
…..“ Por eso hay que estar siempre preparado para tirar sin hacer un solo movimiento, salvo el del brazo. Y si el animal surge bruscamente ante el arquero, debe dejar que se acerque y apuntarle al pecho…”
Pero tal vez necesitemos alguna prueba más clara ó menos rebuscada para argumentar y probar la modernidad de la caza con arco actual.
Las pinturas rupestres del Abrigo de los Toros del Prado del Navazo en Albarracín ( Teruel ), ó las de la Cueva de la Vieja en Alpera ( Albacete ), ó tal vez las internacionalmente famosas de la Cova dels Cavalls en Tirig ( Castellón ), pueden ser testigos de la referida modernidad. Estas pinturas reconocidas hoy por la UNESCO como Patrimonio Mundial, dejan ver a algunos de los primeros vestigios que representan a un cazador con arco en la Península Ibérica. Ya entonces, la caza con arco era lo más moderno.
En la Prehistoria ó en la Edad Media, posturas y formas de hacer son casi exactas a las que hoy utilizamos los cazadores con arco. Casi los mismos arcos, casi las mismas técnicas de caza, casi los mismos lances y, exactamente …….las mismas sensaciones.
Entonces, el utensilio era el arco, los medios eran los instintos del cazador – muy desarrollados por cierto -, y la herramienta …….su cerebro.
El cazador arquero actual se sirve de similar utensilio: el arco – casi exacto al de entonces -, intenta utilizar unos medios hoy bastante atrofiados – los instintos no usados -, y la misma herramienta…….el cerebro.
El cazador con arco actual “ elige “ buscar dentro de sí, y saca a la luz los instintos perdidos, las sensaciones dormidas y pone en marcha la herramienta más sofisticada de cuantas nunca existieron : su propia mente.
Nada más sofisticado que equilibrar las fuerzas, nada más satisfactorio que elegir librar el lance en el campo del animal, en su terreno, en sus distancias, allí donde es soberano, allí donde solo si es imprudente y si nosotros no erramos…tendremos una oportunidad.
La caza con arco es caza de poca percha, de muchos lances, de escasos trofeos, de inmensas e intimas sensaciones. Tiramos poco, casi siempre muy cerca, y las más de las veces con buen fin. Pero pocos tiros o poca percha no es sinónimo de poco cazar, más bien al revés.
La RFEC tiene cientos de clubes repartidos por el territorio nacional. Al frente de cada Club su Presidente se afana por difundir nuestra forma de cazar y de pasar el testigo que nos gustaría tu a su vez entregaras algún día. En cualquiera de estos clubs podrás recibir las mínimas indicaciones que despertarán en ti, instintos nuevos.
Una vez que lo hagas…ya no habrá marcha atrás.
A.Martin ( foto y texto )




