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caza con arco

CAZA CON ARCO Y TECNOLOGIA

CAZA CON ARCO Y TECNOLOGIA

 

La práctica de la caza, sea cual sea el arma utilizada se torna en ocasiones contradictoria.

Buscamos los cazadores en esta actividad  un reto motivador y tal vez con un noble esfuerzo, un contrincante que nos suponga un solemne acicate que , disculpen que me resista, no me gusta llamar deportivo.

Pero en nuestros tiempos modernos, no dejan de sorprendernos quienes maquillados de cazadores, se arropan con equipos de alta tecnología y rompen la natural regla de juego.

Detectores de movimiento por calor colocados en el  techo de un todoterreno, dejan al desnudo los movimientos de los animales que confiados en la noche y sus defensas, quedan a la vista reflejados en las pantallas de un ordenador que el “cazador”, por llamarle algo, lleva en el salpicadero del coche.  La caza para este individuo consiste en seleccionar durante su paseo nocturno, la pieza que en forma de fluorescente silueta  se descubre en la pantalla. Detener el coche, asomar el rifle…..y cerrada la tropelía.

 

Teníamos de antiguo, la romántica visión de aquellos  furtivos que delinquían en lo ajeno por necesidad y para sobrevivir. No parece que este moderno furtivo  no sea gente de “ posibles ”, más bien es un delincuente por vicio.

Si alguien se atreve a incluir a estos ejemplares en el gremio de los cazadores, perdonen pero les diré que “me bajaré en la próxima”.

Hablaba el filosofo…y es que siempre hubo  gente “pa to” como decía el torero, digo que escribía Ortega en relación a la caza y a la superioridad de una especie la cazadora  sobre otra la cazada; ……” ……esa superioridad del cazador sobre la pieza no puede ser absoluta si ha de haber caza. Aquí es donde empieza el asunto a ser verdad sutil e interesante.”   Pues si traducimos tendríamos que convenir que el trapicheo del señor del detector de calor en el capó del coche, si transforma en superior absoluto, y la caza ya no es tal por no ser sutil ni verdad. Habría que preguntarse en donde esta lo interesante para ese delincuente. Sigo sin entenderlo.

 

Cuando tomamos un arco como compañero de caza, nos prescribimos  una limitación a la que nadie nos obliga.  Es una elección personal y privada.  La autolimitación sabemos que traerá consigo menor rédito, más exigencia, mucha más preparación, un desprenderse de parte de la tecnología que heredamos de nuestra especie  y un buscar en el vació de nuestros instintos  como individuo. Pero es una elección personal.

 

La tecnología también está a la mano del arquero. ¡ Porqué no iba a estarlo ¡.  Los modernos arcos mecánicos desarrollan velocidades de disparo ciertamente increíbles que tornan los viejos arcos en herramientas de alto nivel de precisión. ¡ Bien venidos sean ¡.  Los arqueros contamos con medidores de distancia que nos permiten ser certeros en los disparos, prismáticos que nos dejan escudriñar el monte y divisar la pieza  que intentaremos. Para los más veteranos contamos con audífonos que nos equilibran ese sentido algo más atrofiado por los años y de tanto fundamento en nuestra forma de cazar….¿ porque no ?.   Pero no hay duda de que también algunos nos contradecimos y rondamos el absurdo. Nada más ridículo que un arquero con unas gafas de visión nocturna y un arco en la mano…….  O estamos…o no.   

 

Alejandro Martin

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